La ANDE ante el reto de modernizar un modelo con seis décadas de uso
La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) estima que entre 2026 y 2030 será necesario invertir alrededor de USD 1.650 millones en nuevas plantas de generación y sistemas de almacenamiento para cubrir la expansión del consumo. A esto se sumarían otros USD 6.700 millones entre 2031 y 2040, destinados a acompañar el crecimiento económico y urbano proyectado. En paralelo, la red de transmisión y distribución requerirá cerca de USD 3.500 millones hasta 2030 para modernizar y ampliar la cobertura en todo el territorio nacional.
Estas cifras, que representan un porcentaje significativo del PIB, evidencian la magnitud de la brecha de inversión y la necesidad de replantear el modelo institucional del sector. Actualmente, la ANDE concentra casi toda la cadena eléctrica —generación, transmisión y distribución— bajo un esquema verticalmente integrado que, según especialistas, limita la competencia y desalienta la participación privada.
El marco legal que rige al sistema eléctrico paraguayo data de la Ley N.º 966/64, que creó la ANDE hace más de seis décadas. Desde entonces, la matriz energética del país ha cambiado profundamente, con una capacidad instalada dominada por la generación hidroeléctrica proveniente de Itaipú y Yacyretá. Sin embargo, el diseño institucional se ha mantenido prácticamente inalterado.
Diversos estudios, entre ellos los realizados por el Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (DENDE), señalan que el país necesita actualizar su estructura regulatoria, creando un ente regulador independiente que supervise las tarifas, los estándares de calidad y la competencia. También recomiendan separar las funciones de generación, transmisión y distribución, siguiendo modelos aplicados en otros países de la región que han logrado mejorar la eficiencia y atraer capital privado.
Además, se propone revisar el esquema tarifario. Los subsidios a la tarifa social, aunque esenciales para garantizar el acceso de los hogares de menores ingresos, requieren una fuente de financiamiento más sostenible. Los expertos advierten que, de mantenerse el actual modelo de subsidios cruzados, se corre el riesgo de deteriorar la situación financiera de la ANDE y comprometer futuras inversiones.
Una matriz limpia, pero vulnerable
Paraguay figura entre los pocos países del mundo que alcanzan el 100 % de generación eléctrica renovable, según datos de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE). No obstante, esta fortaleza también encierra riesgos: la dependencia casi absoluta de la hidroelectricidad deja al sistema expuesto a variaciones climáticas y periodos de sequía, como los registrados en los últimos años.
A ello se suman las pérdidas técnicas y operativas en la distribución, que rondan el 25 % según estimaciones recientes. Este porcentaje está muy por encima del promedio regional y representa un costo significativo para la empresa estatal. Mejorar la eficiencia en la red de distribución y reducir los cortes de energía son tareas impostergables para garantizar la confiabilidad del suministro.
Inversión y planificación: los retos inmediatos
El desafío energético no se limita al aspecto técnico o financiero. Implica también una visión de largo plazo sobre cómo se organizará el mercado eléctrico paraguayo en las próximas décadas. Con el crecimiento de la demanda interna y el aumento del consumo industrial, será necesario equilibrar la exportación de excedentes —clave en la generación de divisas— con la seguridad energética doméstica.
Reorganizar el sector eléctrico supone, en definitiva, tomar decisiones que trascienden lo político y se inscriben en una agenda de Estado: definir un nuevo marco normativo, asegurar financiamiento para las inversiones y promover la eficiencia operativa.
Paraguay cuenta con una base energética sólida y renovable, pero necesita modernizar su institucionalidad para no quedar rezagado frente a las exigencias del desarrollo. Si no se adoptan medidas en los próximos años, la ventaja competitiva que representa su energía limpia podría transformarse en un obstáculo para el crecimiento.
Foto: Estudios indican que el país necesita actualizar su estructura regulatoria.
Fuente:latribuna
