Salud se hunde, Peña no reacciona
La crisis de la salud pública dejó de estar circunscripta a una disputa salarial entre el Gobierno y los gremios médicos. En cuestión de días, el conflicto incorporó denuncias por falta de medicamentos e insumos, una huelga nacional que concluyó sin acuerdo, renuncias colectivas de especialistas, servicios críticos amenazados y pacientes que comenzaron a intervenir públicamente para exigir una respuesta de las máximas autoridades.
El punto de mayor tensión llegó este lunes 31 de agosto, con una ola de renuncias de profesionales de diferentes especialidades. Entre los sectores afectados aparecen cirugía pediátrica, anestesiología, neurocirugía y terapia intensiva pediátrica, áreas donde la disponibilidad de especialistas ya era limitada antes del conflicto.
El movimiento es especialmente delicado porque no se trata solamente de una reducción cuantitativa de médicos. Una parte importante de las dimisiones corresponde a profesionales altamente especializados cuya sustitución inmediata resulta difícil.
En el Hospital Pediátrico Niños de Acosta Ñu, por ejemplo, se reportaron renuncias de terapistas pediátricos y profesionales de terapia del área de Cardiología. Situaciones similares comenzaron a registrarse en el Hospital Nacional de Itauguá, el Hospital de Trauma y el Hospital Regional de Ciudad del Este.
También se produjeron movimientos dentro del Instituto Nacional del Cáncer (Incan), donde jefes de departamentos anunciaron su decisión de dejar los cargos, profundizando la preocupación sobre la continuidad de servicios altamente sensibles.
Una huelga que terminó sin solucionar el problema
La crisis que estalló esta semana venía acumulándose desde mucho antes.
El Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed) había anunciado con anticipación la huelga nacional desarrollada entre el 24 y el 28 de agosto. Entre los principales reclamos figuraron la recomposición salarial, el pago diferenciado por feriados trabajados, la desprecarización laboral y mejores condiciones para ejercer la medicina dentro de los establecimientos públicos.
Uno de los principales argumentos del sector es la pérdida del valor relativo de sus remuneraciones. Según los datos presentados por el gremio, en 2012 el salario médico representaba alrededor de 2,8 salarios mínimos, mientras actualmente equivale aproximadamente a 1,5. El planteamiento apunta a llevar el salario base de aproximadamente G. 5 millones a alrededor de G. 8 millones por vínculo de 12 horas semanales.
Sin embargo, detrás del reclamo salarial apareció otro problema que terminó ampliando considerablemente el conflicto: los propios médicos sostienen que trabajan diariamente sin medicamentos, insumos, infraestructura y equipamientos suficientes.
La huelga concluyó el viernes sin un acuerdo definitivo. Las negociaciones involucraron al Ministerio de Salud, al Ministerio de Economía y posteriormente al Congreso, pero ninguna de esas instancias consiguió una propuesta que fuera aceptada por los gremios.
El conflicto, por lo tanto, no terminó con el levantamiento de la huelga. Ingresó inmediatamente en una nueva etapa, marcada por las renuncias de especialistas.
El reclamo de una paciente puso rostro a la crisis
En medio de cifras, presupuestos y negociaciones políticas, una escena registrada este lunes en el Hospital Nacional de Itauguá expuso desde otra perspectiva el impacto de la crisis.
María Estela Galeano, paciente oncológica e integrante de una asociación de pacientes con cáncer, irrumpió durante una conferencia de los profesionales para reclamar directamente al presidente Santiago Peña y al vicepresidente Pedro Alliana.
"¿Qué les pasa? Presidente, Pedro Alliana, ponete chamigo los pantalones y buscá una solución", expresó.
La mujer advirtió que los pacientes dependen de los médicos que ahora amenazan con abandonar el sistema y denunció, además, carencias dentro del propio Hospital Nacional.
"Nosotros los pacientes nos vamos a morir", afirmó al describir la falta de medicamentos e insumos. También denunció problemas con el mamógrafo y el tomógrafo y sostuvo que los enfermos están "llorando por los pasillos".
Su denuncia fue todavía más específica: afirmó que en Oncología Médica faltaba incluso suero de dextrosa necesario para preparar determinados tratamientos de quimioterapia y mencionó también la ausencia de medicamentos de uso frecuente como losartán y telmisartán. Relató que pacientes que deben ingresar a cirugía terminan comprando insumos en farmacias privadas y que algunas familias recurren a polladas y sorteos para financiar tratamientos.
El testimonio tuvo una fuerte repercusión pública porque terminó conectando dos problemas que hasta entonces avanzaban por carriles diferentes: el conflicto laboral de los médicos y las carencias denunciadas por los usuarios del sistema.
Si los profesionales abandonan servicios que ya funcionan con limitaciones, la preocupación deja de concentrarse solamente en cuánto cobra un médico. La continuidad misma de determinadas prestaciones comienza a quedar bajo presión.
Itauguá también pone sus cargos a disposición
La tensión se trasladó igualmente a las autoridades del Hospital Nacional de Itauguá.
Alrededor de un centenar de responsables, entre directores y jefes de servicios y departamentos, resolvieron poner sus cargos a disposición de la ministra María Teresa Barán. La medida fue presentada como una instancia previa a una eventual renuncia si no existe una respuesta satisfactoria.
El director médico Miguel Ferreira explicó que acompañaba la decisión de sus colegas porque resultaría imposible administrar el establecimiento sin los responsables de las distintas áreas.
Neonatólogos y terapistas, en cambio, avanzaron directamente con sus renuncias al considerar que no existen condiciones suficientes para continuar trabajando.
El conflicto comenzó así a atravesar distintos niveles de la estructura sanitaria: médicos, especialistas, subespecialistas, jefes de departamentos y autoridades hospitalarias.
El Gobierno reacciona desde Mburuvicha Róga
Ante el agravamiento de la situación, las principales autoridades sanitarias fueron convocadas este lunes a Mburuvicha Róga.
Participaron la ministra de Salud, María Teresa Barán; autoridades de la cartera sanitaria y posteriormente representantes del equipo económico y político del Ejecutivo.
Horas después, el Gobierno presentó públicamente su respuesta.
La conferencia estuvo encabezada por el jefe del Gabinete Civil de la Presidencia, Javier Giménez; el ministro de Economía y Finanzas, Óscar Lovera; y la ministra Barán.
La administración Peña anunció un incremento importante de recursos para medicamentos e insumos dentro del proyecto de Presupuesto General de la Nación 2027.
Lovera informó que se contemplan aproximadamente US$ 760 millones para medicamentos e insumos durante el próximo ejercicio presupuestario. Según las cifras presentadas por el Ejecutivo, el monto representa un aumento sustancial frente al presupuesto vigente y será independiente del mecanismo utilizado para cancelar deudas acumuladas con proveedores.
El Instituto Nacional del Cáncer también recibiría un incremento considerable de recursos, mientras el Ejecutivo anunció que avanzará con la desprecarización de aproximadamente 2.400 médicos hacia finales de este año o comienzos de 2027.
Los anuncios apuntan a dos de los problemas estructurales denunciados durante la protesta: abastecimiento y precarización.
Pero existe un punto central que la conferencia no resolvió.
No habrá reajuste salarial inmediato
El Ejecutivo no aceptó el aumento salarial lineal solicitado por los médicos.
Javier Giménez sostuvo que el Gobierno pretende vincular cualquier modificación de las remuneraciones con una carrera sanitaria basada en especialización, experiencia y meritocracia.
La posición oficial consiste en evitar un incremento generalizado independiente de esos criterios.
De esa manera, los US$ 760 millones anunciados para medicamentos e insumos no representan una respuesta al reclamo de reajuste salarial. Se trata de componentes diferentes de la crisis sanitaria.
Los nuevos recursos anunciados buscan fortalecer principalmente el abastecimiento del sistema durante 2027, mientras que la discusión salarial continúa atada al proyecto de carrera sanitaria impulsado por el Ejecutivo.
Precisamente allí permanece uno de los principales puntos de desacuerdo con los gremios. Los médicos sostienen que proyectos de carrera sanitaria vienen siendo discutidos desde hace años sin convertirse en una solución efectiva y reclaman una recomposición inmediata de sus remuneraciones.
La respuesta anunciada este lunes representa así un movimiento del Gobierno frente a la crisis, pero todavía no constituye un acuerdo capaz de cerrar el conflicto ni de garantizar que los profesionales que presentaron sus renuncias reconsideren sus decisiones.
Peña, entre el Rally y una crisis que no deja de crecer
La escalada sanitaria comenzó también a trasladar la presión directamente hacia el presidente Santiago Peña.
Durante buena parte de la huelga, la representación del Ejecutivo ante los médicos quedó fundamentalmente en manos de la ministra María Teresa Barán y del ministro Óscar Lovera. Ambos participaron de negociaciones que terminaron sin una propuesta capaz de destrabar el conflicto.
Paralelamente, Peña tuvo una fuerte exposición pública alrededor de la segunda edición del Mundial de Rally disputada en Itapúa.
En pleno desarrollo de la huelga, el mandatario participó del shakedown y ocupó el asiento de copiloto del Toyota GR Yaris Rally1 conducido por Oliver Solberg en Carmen del Paraná.
Peña y el vicepresidente Pedro Alliana también participaron de las actividades de la competencia y encabezaron la largada simbólica en Encarnación. El mandatario mantuvo durante el fin de semana una fuerte presencia vinculada al evento y participó posteriormente de su cierre y de la entrega de premios.
La relevancia internacional y deportiva del Mundial de Rally no está en discusión. El contraste surge por el momento en que se produjo esa exposición presidencial.
Mientras las principales autoridades del Ejecutivo participaban de uno de los mayores acontecimientos deportivos celebrados en el país, los médicos completaban cinco días de huelga sin acuerdo, comenzaban a prepararse renuncias colectivas y seguían acumulándose denuncias sobre carencias dentro de los hospitales.
La situación terminó trasladando el cuestionamiento desde los responsables de las distintas carteras hacia la propia conducción presidencial.
Este lunes, mientras la crisis alcanzaba uno de sus puntos más delicados, la respuesta pública volvió a quedar en manos de los ministros y del jefe del Gabinete Civil.
Peña activó reuniones en Mburuvicha Róga y la crisis sanitaria ya forma parte de la agenda del Ejecutivo. Sin embargo, hasta ahora el mandatario no realizó un pronunciamiento público directo sobre la huelga, las renuncias de especialistas y las demandas que mantienen enfrentados al Gobierno y al sector médico.
La diferencia resulta políticamente relevante porque los reclamos ya dejaron de dirigirse exclusivamente contra la ministra de Salud.
El pedido de la paciente oncológica María Estela Galeano fue explícitamente dirigido a Peña y Alliana. Los gremios reclaman decisiones políticas y las propias dimensiones que adquirió el conflicto colocan cada vez más la atención sobre la conducción del Poder Ejecutivo.
EL NACIONAL