Obispo insta a combatir la corrupción y a recuperar el diálogo en Paraguay
Durante la misa celebrada ayer domingo en la Catedral Metropolitana de Asunción, ante una masiva concurrencia, monseñor Gabriel Escobar exhortó a los fieles a traducir la devoción religiosa en acciones concretas en favor de la dignidad humana y el bien común. También pidió a los representantes de las instituciones públicas y privadas no quebrantar los derechos de cada persona.
Sobre el regreso de la reliquia de la espada de San Miguel Arcángel a Italia tras esta primera gira religiosa, señaló que su partida no debe significar el fin de la misión que representa, sino una oportunidad para renovar el compromiso personal, moral, espiritual y ciudadano.
El obispo aclaró que el combate representado por San Miguel Arcángel no está dirigido contra personas, partidos políticos, sectores sociales o quienes piensan diferente, sino contra el pecado, la injusticia, la mentira, la soberbia, la corrupción y las acciones que desprecian la vida y la dignidad de las personas.
Iglesia y Estado al servicio de la ciudadanía
Escobar Ayala cuestionó el uso del poder público para beneficio personal y sostuvo que el Estado debe administrar los recursos, garantizar la convivencia y respetar a las personas, sin convertirlas en instrumentos de intereses particulares. También sostuvo que la Iglesia debe catequizar, defender la dignidad humana y denunciar las injusticias sin asumir posiciones partidarias. Llamó a la institución a revisar su cercanía con los sectores vulnerables, escuchar a los jóvenes y acompañar a las familias, al tiempo de promover una fe coherente con la honestidad, la justicia y la exigencia de rendición de cuentas a las autoridades.
Desafíos para el país
Escobar planteó que Paraguay enfrenta el desafío de fortalecer sus valores morales y sociales, con especial responsabilidad de las autoridades que asumieron el compromiso de servir a la ciudadanía y promover el desarrollo del país.
Los retos son combatir la corrupción, la indiferencia social, la violencia y la inseguridad, la división y la mentira, y la falta de oportunidades para los jóvenes. Sobre el primer punto, afirmó que “la corrupción no es solamente un problema administrativo o económico, es una herida moral que roba oportunidades, debilita las instituciones y destruye la confianza entre los ciudadanos”. También instó a garantizar el acceso a la salud para todos, la educación, el trabajo digno, la vivienda y la seguridad social.
Finalmente, el religioso afirmó que “el país necesita recuperar el diálogo y evitar que las diferencias políticas se conviertan en enemistades permanentes”. También llamó a combatir la difamación y las agresiones en redes sociales, y sostuvo que la paz requiere fortalecer a las familias, garantizar una justicia eficaz y acompañar a los sectores vulnerables, incluidos los afectados por las inundaciones.