Misa de Caacupé: “Emigrar debe ser una elección, nunca una condena por falta de oportunidades”
Durante su homilía en Caacupé, monseñor Pedro Collar Noguera recordó que miles de paraguayos también abandonan el país en busca de trabajo y mejores condiciones de vida, por lo que instó a generar oportunidades que permitan que la migración sea una decisión libre.
“Si un paraguayo se ve forzado a partir porque no encuentra un pedazo de pan o un trabajo honrado en su tierra, hay una pregunta que nos quema por dentro: ¿qué nos pasa como patria?”, cuestionó.
El obispo destacó además el aporte de las comunidades extranjeras a la construcción del Paraguay y recordó a las familias paraguayas que permanecen separadas debido a la migración.
“Cuántas madres nuestras criaron a sus hijos en la distancia, a fuerza de llamadas telefónicas y encomiendas”, señaló.
Pidió por la protección de los niños y niñas
Durante la celebración también puso especial énfasis en las situaciones que afectan a niños y adolescentes, como el criadazgo, el trabajo infantil, la situación de calle, la trata y explotación sexual.
“Ninguna costumbre heredada ni ningún apuro económico justifican que a un niño se le robe la infancia”, sostuvo, al referirse al criadazgo y al trabajo infantil.
Asimismo, pidió no naturalizar la presencia de niños en las calles y señaló que el Estado y la sociedad deben garantizar su protección.
Al abordar la trata y explotación sexual, instó a denunciar estos hechos y acompañar a las víctimas. “La vergüenza jamás debe caer sobre la criatura abusada, sino sobre el agresor”, afirmó.
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Collar sostuvo que la protección de los sectores vulnerables no corresponde únicamente a las autoridades, sino que requiere el compromiso de las familias, comunidades religiosas, instituciones y ciudadanos.
“La fe y la ciudadanía nos piden dar el paso del lamento a la decisión responsable y solidaria”, manifestó.
En ese sentido, pidió fortalecer la integración de niños, jóvenes migrantes y evitar situaciones de soledad y rechazo.
“Seamos una Iglesia que sabe abrazar, escuchar y caminar con el que sufre”, exhortó.
La jornada concluyó con una oración por los migrantes y refugiados, especialmente por los niños, para que ninguno sea olvidado, explotado o quede sin el cuidado y la protección que merece.
U,H