Médicos declaran “zona de conflicto” las terapias intensivas pediátricas del país
La Sociedad Paraguaya de Cuidados Intensivos Pediátricos (SOPACIP) declaró oficialmente en “zona de conflicto” a todas las Unidades de Terapia Intensiva Pediátrica (UTIP) dependientes del Ministerio de Salud Pública en el territorio nacional. Este anuncio se da en el quinto de día de manifestación y huelga nacional de médictos.
La decisión de la agrupación de profesionales surge en solidaridad directa con los médicos que se vieron forzados a renunciar masivamente a sus cargos tras el agotamiento de todas las vías de diálogo con el Gobierno, al confirmarse que no existen garantías mínimas para atender a pacientes en estado crítico.
Según denunció esta agrupación de especialistas, en el sistema público sanitario existe carencia de insumos básicos, la falta de mantenimiento de los equipos biomédicos y la escasez de personal especializado.
A este panorama de abandono se suma una precarización laboral que incluye un congelamiento salarial que ya arrastra catorce años, además de los continuos atrasos en el pago de los incentivos estipulados por la Ley N.º 7159/23.
Médicos rechazan la improvisación de autoridades
Ante las vacantes que deja la renuncia de profesionales, la SOPACIP comunicó a la comunidad médica que no puede recomendar a ningún colega incorporarse a los puestos que queden libres en las terapias infantiles mientras persistan estas condiciones carentes.
Aunque aclararon que respetan la libertad individual, los voceros de la sociedad remarcaron que se trata de un llamado de atención responsable, puesto que quien asuma esos lugares quedará expuesto a la misma falta de herramientas y a una carga de responsabilidad profesional imposible de sostener.
Asimismo, la agrupación de médicos encendió las alarmas ante la posibilidad de que el Ministerio de Salud pretenda parchear la crisis con el contrato de profesionales que no cuenten con la certificación ni la formación de posgrado en medicina intensiva infantil.
La SOPACIP señaló que la buena voluntad o la experiencia en otras áreas no reemplazan la capacitación especializada que requiere la atención de un niño en riesgo de vida. Colocar personal podría generar una falsa apariencia de normalidad institucional, e incrementará el peligro de mortalidad en las salas de terapia.
ABC
