Hoy celebramos al Divino Niño Jesús, modelo de docilidad y obediencia
Los devotos del Divino Niño Jesús desean honrar esos doce primeros años de vida del Redentor de la humanidad, los años de su feliz infancia. Ellos invocan al Altísimo para que, por los méritos de la niñez de Cristo, conceda sus favores a todos quienes los necesitan.
El “niño” como “el mayor en el Reino de los Cielos”
La infancia de Jesús ha sido siempre objeto de veneración e interés a lo largo de la historia. Así lo evidencian tanto el desarrollo de la teología como las innumerables formas de piedad popular, generalmente expresadas en las tradiciones y el arte.
Dichas expresiones son ecos de un Jesús que ha querido manifestarse como un niño a santas y santos de diferentes épocas, brindándoles compañía, consuelo y fortaleza. Jesús Niño siempre es capaz de despertar ternura y confianza en el corazón humano, invitando a cada uno a vivir la pureza de corazón:
"Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe" (Mt 18, 3-5).
La devoción a Jesús Niño se ha consolidado y se ha extendido por todo el mundo cristiano; y en algunos países de Latinoamérica ha cobrado un cariz especial. Ese es el caso de Colombia, donde el amor por Jesús niño ha marcado profundamente la cultura y el corazón colombianos.
En el alma de Colombia: el ‘Veinte de Julio’
En 1935 el misionero y sacerdote salesiano Juan del Rizzo se encontraba empeñado en difundir la devoción del Niño Jesús de Praga en tierras colombianas, específicamente en Bogotá, la capital. Lamentablemente, el sacerdote italiano encontró oposición a su ministerio en algunos devotos que alegaban la “exclusividad” del título “de Praga”, concedido a la advocación del Niño Jesús que él quería hacer conocer.
Mientras buscaba una solución al problema, el P. del Rizzo encontró en un taller de arte religioso una imagen del Niño Jesús, parado sobre una nube, con los brazos abiertos -evocando la posición de estos en la cruz-, y vestido con una túnica rosada. El P. del Rizzo adquirió la imagen y la llevó a los campos de la obra juvenil salesiana en el barrio “Veinte de Julio” de Bogotá, donde años más tarde se construiría la parroquia Divino Niño Jesús.
De esa manera, los fieles devotos empezaron a acercarse y venerar la imagen con el nombre del “Divino Niño Jesús”. Desde entonces, son muchos los que han convertido sus vidas frente a la imagen, como muchos los que agradecen los milagros, gracias y favores recibidos.
