Comer sale cada vez más caro
Los precios de productos esenciales volvieron a mostrar movimientos importantes durante septiembre, con los combustibles y determinados alimentos entre los principales componentes que ejercieron presión sobre los gastos cotidianos de los hogares.
El último informe del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Banco Central del Paraguay (BCP) muestra un mes nuevamente marcado por el encarecimiento de los carburantes y por fuertes variaciones en varios productos alimenticios.
La presión se concentró especialmente en rubros de consumo frecuente. Las hortalizas y tubérculos frescos registraron un incremento promedio del 6,8% solamente durante septiembre, mientras los combustibles volvieron a subir después de una nueva ronda de reajustes aplicada durante el mes.
Combustibles vuelven a subir
Septiembre estuvo marcado por nuevos aumentos en las estaciones de servicio, después de una serie de reajustes que ya venían acumulándose durante el año.
Los primeros movimientos del mes se produjeron en el sector privado, donde diferentes emblemas reajustaron principalmente los precios del diésel. Posteriormente también se produjo la modificación de precios de Petropar.
El 24 de septiembre, la petrolera estatal incrementó G. 495 por litro sus dos tipos de diésel. El Diésel Porã pasó de G. 8.290 a G. 8.785 por litro, mientras que el Diésel Mbarete aumentó de G. 10.300 a G. 10.795. También fue reajustada en G. 150 la nafta Aratirí 97.
Estos movimientos terminaron reflejándose en las estadísticas correspondientes a septiembre.
El gasoil común registró un incremento del 2,5% durante el mes, mientras que el gasoil aditivado aumentó 1,2%.
Sin embargo, el impacto adquiere otra dimensión cuando se observa el comportamiento acumulado durante 2026.
En promedio, los combustibles acumulan un encarecimiento del 22,8% en lo que va del año. El gasoil común encabeza los incrementos con una suba del 33%, seguido por la nafta común con 28%, el gasoil aditivado con 24,4% y la nafta súper con 22,4%.
Se trata de aumentos especialmente relevantes debido a la utilización transversal de los carburantes en la economía. El combustible no representa solamente un gasto directo para los automovilistas, sino que también integra los costos de transporte, distribución y numerosas actividades productivas.
Alimentos también meten presión
El otro frente importante durante septiembre estuvo en los alimentos.
El rubro registró una variación promedio del 0,3%, aunque dentro de ese universo hubo productos con incrementos considerablemente mayores.
Las hortalizas y tubérculos frescos aumentaron en promedio 6,8% en apenas un mes.
Entre los mayores incrementos aparece el limón, con una suba del 18,1%; la cebolla de cabeza, con 17,2%; el tomate, con 14,1%; y la papa, con 9,8%.
Son productos de presencia habitual en la alimentación familiar y cuyos incrementos se producen en momentos en que los hogares ya vienen absorbiendo aumentos acumulados en otros componentes de sus gastos.
También hubo movimientos en las proteínas.
La carne vacuna registró un incremento promedio del 0,6% durante septiembre. Algunos cortes tuvieron variaciones superiores: la costilla de primera aumentó 1,8% y la costilla de segunda, 1,6%. Los huevos subieron 0,5% y el pescado en trozos, 1,1%.
El comportamiento de la carne resulta especialmente sensible por tratarse de uno de los alimentos tradicionales de mayor presencia en la mesa paraguaya. Ante precios elevados, parte de los consumidores termina ajustando cantidades, buscando cortes más económicos o recurriendo con mayor frecuencia a alternativas como pollo y cerdo.
Una presión que va más allá de las góndolas
El encarecimiento tampoco termina en los productos adquiridos para cocinar en el hogar.
La comida consumida fuera de casa registra un incremento interanual del 10,2%, mostrando una dinámica muy superior a la evolución promedio de los precios.
El dato permite observar cómo las presiones acumuladas en materias primas, alimentos, energía y otros costos pueden manifestarse en distintos segmentos del consumo.
En ese escenario adquiere especial importancia el comportamiento de los combustibles.
Los reajustes de carburantes no implican necesariamente un traslado automático ni proporcional hacia todos los productos. Sin embargo, constituyen un componente relevante de los costos para numerosas actividades económicas.
El transporte de mercaderías, la distribución de alimentos y buena parte de los desplazamientos vinculados con la producción y comercialización dependen del diésel, justamente uno de los productos que mayores incrementos acumula durante 2026.
Subas y bajas dentro de la misma canasta
El comportamiento de los precios durante septiembre tampoco fue uniforme.
Mientras tomate, cebolla, papa y combustibles registraron aumentos, otros productos presentaron reducciones.
La carne de cerdo bajó 2,7%; la leche líquida, 2,4%; las frutas frescas, en promedio, 1,9%; y el café, 1,5%.
También disminuyeron algunos vegetales. La cebolla de hoja cayó 11,5%, el perejil 10,5%, la acelga 10,2% y la lechuga 6,6%.
Estas reducciones compensaron dentro del cálculo del IPC parte de los incrementos registrados en otros componentes de la canasta.
El Banco Central reportó finalmente para septiembre una inflación mensual del 0,1%, con una inflación acumulada del 1,9% entre enero y septiembre y una variación interanual del 1,7%.
Sin embargo, el resultado agregado no significa que todos los precios hayan tenido ese comportamiento ni que el costo particular de las compras de cada hogar haya aumentado en la misma proporción.
El bolsillo siente cada rubro de manera diferente
El IPC mide la variación promedio ponderada de una amplia canasta de bienes y servicios. Por esa razón, aumentos pronunciados en determinados productos pueden ser compensados estadísticamente por reducciones o estabilidad en otros.
Esta característica ayuda a explicar por qué la evolución que muestra el indicador general puede diferir de la experiencia cotidiana de determinados consumidores.
Una familia que destina una parte importante de sus ingresos a alimentación, transporte y combustible tiene una exposición diferente a los movimientos de precios que otro hogar con una estructura de consumo distinta.
Además, una inflación baja en determinado mes no significa necesariamente que los productos que aumentaron anteriormente hayan vuelto a bajar.
Un artículo que experimentó fuertes incrementos durante meses anteriores puede permanecer en ese nuevo nivel de precios y posteriormente registrar una variación mínima o incluso nula. Estadísticamente habrá dejado de generar inflación durante ese periodo, pero para el consumidor continuará costando considerablemente más que antes.
Ese punto adquirió especial relevancia durante los últimos meses. Junio registró una deflación del 0,3%; julio volvió a presentar una variación negativa del 0,1%; agosto cerró con inflación cero y septiembre mostró una variación del 0,1%.
En ese mismo periodo, sin embargo, determinados componentes del presupuesto familiar continuaron mostrando una dinámica diferente.
El costo cotidiano bajo presión
La fotografía que deja septiembre muestra así fuertes diferencias dentro de la propia canasta utilizada para medir la evolución de los precios.
Mientras el indicador general permanece contenido, los combustibles acumulan incrementos superiores al 20% durante 2026 y el gasoil común alcanza una suba del 33%.
Al mismo tiempo, determinados alimentos registraron en apenas un mes aumentos cercanos o superiores al 10%.
La incidencia concreta de estas variaciones dependerá de la composición de gastos de cada hogar. Pero el detalle del propio informe oficial muestra que llenar el tanque, comprar determinados alimentos y sostener algunos de los gastos más frecuentes continúa ejerciendo presión sobre el presupuesto familiar.
Septiembre volvió a dejar, de esta manera, una combinación que se viene haciendo cada vez más visible para los consumidores: precios que estadísticamente muestran estabilidad en términos generales, pero con rubros de consumo cotidiano que continúan encareciéndose y obligan a las familias a ajustar cada vez más sus decisiones de compra.