Violencia extrema en Río de Janeiro: más de 60 muertos tras un enfrentamiento entre narcos y policías
La ciudad de Río de Janeiro vive una jornada marcada por la violencia y el miedo. En un amplio despliegue que involucró helicópteros, drones y blindados, la Policía lanzó este martes un operativo de gran escala en los complejos de Alemão y Penha, dos bastiones históricos del Comando Vermelho, una de las organizaciones criminales más influyentes de Brasil. El saldo inicial fue dramático: 64 muertos, incluidos cuatro agentes, y 81 personas arrestadas.
El operativo se puso en marcha antes del amanecer. Con bloqueos en autopistas cercanas y accesos estratégicos cerrados, 2.500 efectivos ingresaron a los barrios populares del norte carioca guiados por drones que detectaban movimientos sospechosos en el entramado de callejuelas. Blindados destruyeron barricadas encendidas para abrir camino al avance policial, mientras helicópteros rodeaban las zonas desde la noche anterior.
Durante la redada, las fuerzas de seguridad confiscaron 42 fusiles de alto calibre y desplegaron una treintena de vehículos blindados, además de dos helicópteros, equipos aéreos no tripulados y diez máquinas de demolición para remover obstáculos. El objetivo central era capturar a "Doca", señalado como jefe local del Comando Vermelho en Penha, y golpear la estructura de narcotráfico, lavado de dinero y tráfico de armas que sostiene la economía criminal del grupo.
Fundado en 1979 en una prisión carioca, el Comando Vermelho evolucionó hasta convertirse en una red criminal con presencia nacional y una cadena de mando compleja, basada en capos encarcelados, jefes barriales y soldados que custodian los puntos de venta de drogas. Su poder se afianza en áreas donde "el Estado está ausente", y el control territorial le permite suplir -o condicionar- la vida cotidiana de miles de habitantes.
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