Obispo del Chaco llama a una Iglesia más comprometida ante los desafíos sociales en el país
Durante la celebración de la Misa Crismal en la catedral María Auxiliadora, monseñor Gabriel Escobar Ayala destacó que la Iglesia debe responder de manera concreta a la realidad que vive la población chaqueña, marcada por necesidades humanas, espirituales y sociales.
El prelado subrayó que toda renovación auténtica comienza en Jesucristo.
“La Iglesia no busca imponerse, sino transparentar el misterio de Jesús”, afirmó y señaló que el desafío principal es volver a lo esencial de la fe para dar respuestas verdaderas al mundo actual.
En ese sentido, valoró el servicio de sacerdotes, religiosos y laicos que trabajan en el territorio chaqueño, muchas veces en condiciones difíciles, acompañando a las comunidades.
El obispo insistió en que la Iglesia no puede permanecer al margen de la realidad social del Chaco. Recordó que su misión es anunciar el evangelio, especialmente a los más necesitados, y ser una presencia cercana, dialogante y solidaria.
“La Iglesia existe para evangelizar”, expresó. En ese sentido, llamó a construir una comunidad que tienda puentes, promueva el diálogo y esté abierta a todos, particularmente a quienes más necesitan apoyo y contención.
Uno de los ejes del mensaje fue la necesidad de una conversión profunda que no se limite a lo personal, sino que también alcance las estructuras pastorales.
“La conversión personal y la reforma de estructuras deben ir juntas”, subrayó con respecto al proceso sinodal que impulsa la Iglesia a nivel mundial.
En este marco, invitó a los fieles a vivir la Semana Santa como un tiempo de reflexión sobre la propia vida, las dificultades, las esperanzas y la necesidad de renovación interior.
Ante un contexto social marcado por divisiones, el obispo remarcó que la comunión es clave para la vida eclesial. Citó el amor fraterno, el diálogo y la inclusión como valores fundamentales para construir una Iglesia más fuerte y coherente.
“Todos tienen algo que aportar”, indicó, destacando la importancia de integrar la diversidad y fortalecer los espacios de participación dentro del Vicariato.
Escobar también alentó a promover una cultura vocacional en la región, donde cada persona descubra su llamado y su responsabilidad en la sociedad.
“No tengamos miedo de ser profetas de nuestro tiempo”, expresó, con referencia a la necesidad de líderes comprometidos que acompañen a la comunidad tanto en momentos difíciles como en tiempos de alegría.
Finalmente, el obispo recordó que toda transformación requiere paciencia, humildad y perseverancia. Reconoció que el camino de renovación no está exento de dificultades, pero insistió en que el verdadero signo de una Iglesia viva es el amor concreto entre sus miembros.
“Que se pueda decir de nosotros que hemos pasado por este mundo haciendo el bien”, concluyó.
En el inicio de la Semana Santa, Escobar invitó a los fieles a vivir este tiempo como una experiencia transformadora que permita pasar “de la oscuridad a la luz, del miedo a la esperanza y de la muerte a la vida”.
