Michael: El latido eterno del Rey del Pop llega mañana a los cines
Hay estrenos y hay acontecimientos muy esperados. Michael pertenece, sin dudas, a la segunda categoría. La esperada película sobre Michael Jackson llega finalmente a los cines y transforma la sala en un espacio casi ritual, donde la emoción colectiva se sincroniza con cada nota, cada paso y cada recuerdo.
Dirigida por Antoine Fuqua y producida por Graham King, el mismo detrás del fenómeno de Bohemian Rhapsody, la cinta propone una mirada íntima y visceral sobre uno de los artistas más influyentes de todos los tiempos. En un gesto que suma potencia simbólica, el rol protagónico recae en Jaafar Jackson, sobrino del propio Michael, quien asume el desafío de encarnar no solo al ícono, sino también al ser humano detrás del mito.
La película recorre el ascenso meteórico de Jackson desde sus primeros años hasta su consagración global, pero evita el tono meramente biográfico para sumergirse en una experiencia sensorial. Las coreografías, precisas, magnéticas, dialogan con una banda sonora que no necesita preámbulos, mientras la narrativa pone el foco en las luces y sombras de una figura que redefinió la música, el espectáculo y la cultura pop.
Hay momentos que se sienten como un déjà vu emocional: escenas que remiten a videoclips históricos, a presentaciones inolvidables, a una época en la que la música tenía el poder de detener el tiempo. Y es ahí donde Michael encuentra su mayor fortaleza: no solo reconstruye una historia, sino que reactiva una memoria colectiva. El resultado es una película que se disfruta con los sentidos abiertos, que conmueve sin pedir permiso y que deja una estela de nostalgia y admiración al salir de la sala.
Ir al cine este 23 de abril es, en este contexto, casi un acto generacional. Para quienes crecieron con su música, es un reencuentro. Para quienes lo descubren ahora, es una revelación. La espera terminó y los fanáticos están, definitivamente, de parabienes. Porque más allá del espectáculo, Michael es un homenaje sentido, una celebración de legado y una confirmación de que hay artistas que nunca se van del todo.
UH
