La oposición se unifica en Asunción: Sole Núñez gana la encuesta y Ortega la respalda
El sondeo, acordado como mecanismo para ordenar la competencia, ubicó a Núñez al frente y activó, de inmediato, una puesta en escena de unidad: reconocimiento del resultado, respaldo público y un mensaje compartido de campaña centrado en reconstrucción, cercanía y cambio de modelo municipal.
El primer gesto fue humano y político a la vez. Tanto Ortega como Núñez abrieron sus palabras con un mensaje de solidaridad hacia la senadora Katia González, por el duelo familiar que atraviesa. Con ese marco, el tono se corrió rápidamente hacia la idea fuerza del día: “ganó Asunción” y ganó la convicción de que la unidad es el camino.
Ortega, desde su banca en Diputados, afirmó que su compromiso con la capital es “incondicional” y que el proceso de convergencia ya los deja “listos para llegar a la Municipalidad” acompañando a Núñez. Planteó una campaña de territorio —“caminar barrio por barrio”— para “devolver esperanza” a una ciudad que describió golpeada por el abandono y el miedo. También enfatizó que la “verdadera unidad” se construirá con los vecinos y no solo entre dirigencias. En su mensaje, agradeció a referentes y equipos que la acompañaron en los meses previos, y apuntó a un objetivo doble: ganar la Intendencia y asegurar una mayoría en la Junta Municipal.
Núñez, por su parte, recogió ese respaldo y lo amplió con un relato de calle. Reconoció a Ortega como figura “fundamental para el cambio de la política” y subrayó el peso de que dos mujeres encabecen el proceso. En su discurso, la encuesta no fue solo un trámite: la presentó como una “página inédita” que sintetiza una mística de voluntariado y trabajo en condiciones difíciles, sostenida por la idea de que “Asunción puede, debe y va a mejorar”.
La candidata electa ancló la narrativa en historias concretas que, según dijo, se repiten en los 69 barrios: cansancio ante peleas internas, hartazgo frente a corrupción y trabas para emprender, y frustración de jóvenes que sienten que la política les dio la espalda. Con esa base, definió el eje de campaña como un contraste: “lo nuevo versus lo viejo”, con una municipalidad “presente”, que “responde”, escucha y atiende; una política “en la vereda con la gente” y no “detrás de los cristales”.
En el tramo más programático, Núñez sintetizó la promesa en una frase de fuerte carga simbólica: “cuando no se roba la plata, alcanza”. Y cerró con una convocatoria amplia: un proyecto “no para un partido, una religión o un sector”, sino para reunir coincidencias y disputar en octubre al “verdadero adversario”.
Con el resultado de la encuesta, la oposición ordena su tablero en la capital y busca convertir el gesto de unidad en músculo electoral: candidatura única, listas coordinadas y una campaña que pretende transformar el descontento en participación, con la reconstrucción de Asunción como bandera central.
