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NACIONALES 30 Noviembre, 2025

Homilía del tercer día del Novenario a la patrona de nuestro país

A continuación les presentamos la homilía del tercer día de la Novena a la Virgen de Caacupe por el Monseñor Miguel Fritz, Obispo del Vicariato Apostólico de Pilcomayo. FUENTE: PRENSA FESTIVIDADES CAACUPE 2025
Homilía del tercer día del Novenario a la patrona de nuestro país
Foto: Gentileza / Archivo
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Homilia

Queridas hermanas, queridos hermanos indígenas, quienes son los invitados de
este día de la novena – yich’injovot ti lhnamelhnee - ¡venidos en tan
impresionante cantidad, muchos de muy lejos!
Queridos hermanos obispos:
- Mons. Ricardo como óga jára,
Queridos hermanos sacerdotes y diáconos,
especialmente peë, chermanokuéra del VAP
Queridas hermanas y hermanos religiosos y consagrados,
Queridas hermanas laicas y hermanos laicos todos,

Isaías tuvo una visión. ¡Qué importante es, tener, mantener una visión: tener
un horizonte – así como el GPS marca el destino; y avisa al final: ha alcanzado
su destino!

- Este objetivo en la lectura de Isaías es una casa: la casa del Señor. Para
el profeta, sería una casa, donde ya no existe violencia; una casa, de la
cual brotarían paz y justicia. Una casa, a la cual todo el mundo llegaría
con alegría, como sueña el salmista.

- Pero para muchos está la primera necesidad de tener una casa para sí
mismo, es decir para su familia – tener una vivienda digna: para muchos,
esto queda un sueño, no realizado. Ciertamente, el gobierno se propone
y logra entregar cada vez más viviendas dignas a familias, lo que hay que
aplaudir.

o Tanto más indigna tener que ver siempre de nuevo, familias
humildes – campesinas y especialmente indígenas – ser
despojadas de sus habitaciones: siguen desalojos violentos de
comunidades enteras,
▪ a veces por fuerzas del orden público (aunque uno puede
preguntar, qué orden se crea, cuando se queman casas y
chacras, dejando niños con sus padres llorando en la calle);
▪ y otras veces por “servicios” contratados, enviados por un
estanciero, como pasó en Karapá el mes pasado.

▪ Mientras que por otra parte, no hay ningún apuro para
desalojar invasores quienes se colocan dentro de tierras
indígenas – y hasta arman estancias, como es el caso de
Loma.

o Ya me cansa tener que repetir todos los años este mismo grito
contra los desalojos injustos e inmisericordes de comunidades
indígenas. Estoy tentado de hacer mía la exclamación del profeta
Habacuc, que el Papa León cita “¿Hasta cuándo, Señor, pediré
auxilio sin que tú escuches?” – ¿hasta cuándo, señores....?

▪ El Bien Común no podemos soñar si no hay tierra suficiente
para indígenas y campesinos.

- Por eso, para poder tener una casa, lo que primero hay que asegurar, es
tierra; como reza nuestro lema de este día de la novena: “garantizar tierra,
techo y trabajo” – las famosas “tres T” del finado Papa Francisco. ¡Qué
suerte, que nuestra Constitución Nacional garantiza tierra para todas las
familias indígenas: tierra asegurada, suficiente y con título comunitario!
Con razón, los indígenas se manifiestan en defensa de su Ley 904 que
fundamenta los respetivos artículos de la Constitución Nacional. Pero -
¿ven cumplidas estas condiciones? Ciertamente, demasiadas veces - ¡no!
Casi ninguna comunidad dispone del mínimo garantizado; muchas no
recibieron todavía su título; hay tierras invadidas, tierras alquiladas. Y –
hay tierras certificadas:

o Lo que por un lado significa, que los grandes terratenientes pueden
continuar con la deforestación – que en el Chaco llega a cifras
récord: sólo en el Distrito de Mariscal Estigarribia desaparecieron
más de 286.000 Hectáreas en los últimos 5 años (es decir: 160
Hectáreas al día).
▪ El Bien Común no podemos soñar si destruimos la base de
nuestra Casa Común.

o Estos Créditos de Carbono, por el otro lado podrían ser un
beneficio para las comunidades indígenas (y son 36 comunidades
afectadas, solo en el Chaco), si no existiera una mafia que desvía
estos fondos millonarios; o los roba descaradamente. Lo que más
indigna, cuando están metidas autoridades, - por ejemplo
municipales - que fueron elegidas para procurar el bien común. Y
peor todavía: que una institución que debería investigar tales
desmanes, como es la fiscalía (concretamente en Asunción) no
cumple con su deber. – Las famosas “Certificaciones”...
▪ El Bien Común no podemos soñar, mientras que sufrimos la
falta de justicia.

o ¡Ojalá, que alguna vez, el INDI cumpla su función – ahora una vez
más con un nuevo presidente; y vuelta su oficina (aunque más que
precaria) a Asunción como es necesario y debido – sin que los
vecinos rechacen la presencia de indígenas en su barrio! - ¡Qué
triste testimonio! Los indígenas son expulsados de su tierra, vienen
a la capital, donde son expulsados de las calles... No son solo sin-

tierras, son sin-calles – sin ningún lugar, donde sean bien
recibidos...¿Cómo dijo acertadamente Mons. Gavilán: “Valoramos
al Guaraní, pero no a quienes nos lo heredaron”.
▪ El Bien Común no podemos soñar, mientras que siguen
discriminación y racismo en nuestra sociedad.

o Ya que hablamos de la institución del gobierno que tiene a su cargo
el bienestar de los pueblos indígenas en el Paraguay, el INDI: sea
permitida la pregunta: ¿cómo piensa el Estado que sean cumplidos
sus derechos, en parte bien plasmados en el Plan Nacional de
Pueblos Indígenas – pero: sin asegurar el presupuesto necesario?
▪ El Bien Común no podemos soñar, mientras que no
tenemos un presupuesto que considera a los sectores más
necesitados.

¡Ay, Isaías! ¡Cómo quisiera que repitas en nuestro medio tus palabras:
“Vengan... que el Señor nos enseñe sus caminos y caminemos por sus
sendas”...! Y sigue: “Hará arbitro entre las naciones y los pueblos” – sí, Señor:
¡necesitamos justicia – tu justicia!

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