Hambre Cero en riesgo a semanas de inicio escolar
En paralelo, el Ministerio de Desarrollo Social (MDS) promete "cerrar" el pasivo antes del inicio de clases, pero admite que el monto sigue siendo alto y que depende de transferencias del Ministerio de Economía.
La deuda que el MDS reconoce y la promesa de "pagar antes del inicio"
En la línea oficial, el ministro Tadeo Rojas aseguró que el MDS cancelará la deuda pendiente con proveedores "antes del inicio" del año lectivo y cuantificó el pasivo "bajo administración directa" de la institución en torno a G. 250.000 millones.
Según explicó, Economía se comprometió a realizar nuevas transferencias en enero y febrero, incluyendo la mención de G. 100.000 millones en enero y otro monto similar en febrero para cubrir el saldo y llegar al arranque de clases con las cuentas regularizadas.
Rojas también buscó desactivar el escenario de corte del servicio: dijo que no hubo "amenaza" de suspensión por parte de las proveedoras y que existe un esquema de pago gradual acordado.
El reclamo del sector: atrasos de hasta 150 días y un monto que se discute
Del otro lado, la Cámara de Alimentación Escolar del Paraguay (CAEP) formalizó reclamos y habló de atrasos de hasta 150 días, advirtiendo una crisis financiera para el sector y el riesgo sobre empleo y cadena de pagos.
En cuanto al tamaño de la deuda, las cifras varían según la fuente y el recorte de lo que se está contando:
- CAEP, a través de su presidente Víctor Mendoza, llegó a sostener que la deuda "ronda" los USD 240 millones en el marco de sus reclamos.
- En otra instancia pública, el mismo Mendoza habló de un reclamo del orden de USD 130 millones y mencionó que se venía cobrando con un rezago de meses, dentro de un calendario de pagos.
- Y dentro del propio oficialismo también se exhibió la tensión: el ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, negó que la deuda llegue a USD 240 millones y dijo que "no superaría" los USD 50 millones, mientras desde el Congreso se insistía en que el problema parecía de flujo de caja y que podía comprometer la sostenibilidad del plan.
Esa diferencia de números no es menor: en términos políticos, si la deuda es "administrable" o "estructural", la conversación cambia. Y en términos operativos, a los proveedores les importa menos el debate semántico y más el calendario real de desembolsos: sin pagos a tiempo, se corta el crédito, se frenan compras, se atrasan sueldos y se tensiona toda la logística de cocción y distribución.
Las empresas señaladas y el foco sobre Comepar
En la discusión pública, Comepar S.A. aparece como el actor más mencionado por volumen y por el contraste entre su flujo de cobros y el resto de proveedores.
Registros oficiales citados en publicaciones periodísticas sostienen que Comepar S.A. fue la única firma que cobró de manera mensual dentro del programa en un periodo observado, y que en 12 meses recibió pagos por G. 428.662 millones (alrededor de USD 60 millones, al tipo de cambio referido), sobre un total movilizado de más de G. 680.200 millones en pagos del programa canalizados vía MDS.
En ese mismo paquete de informaciones, se identifica como principal accionista a Miguel Ángel Cardona y se remarca que Comepar mantiene un contrato por G. 1,9 billones para provisión de alimento escolar por tres años, citado como el acuerdo más grande del plan.
Además de Comepar, aparecen mencionadas en publicaciones sobre adjudicaciones y pagos del programa empresas como:
- Distribuidora del Paraguay (asociada a Rosa Mabel Capli de Carlson, según la referencia publicada).
- Ladero Paraguayo S.A., también citada entre firmas adjudicadas en distritos específicos.
Y en el debate público, el propio ministro Rojas llegó a admitir que el atraso fue empujado por trámites inicialmente manuales y luego por límites de caja, mientras en medios se remarcó que Comepar concentraría más del 50% de la deuda dentro de ciertas estimaciones difundidas.
El punto crítico: a semanas del inicio de clases, el riesgo no es el anuncio, es la ejecución
El reloj corre. En la previa del año lectivo, el programa necesita previsibilidad quirúrgica: compras, stock, logística, personal, cocinas, transporte, controles. Cuando los pagos se vuelven intermitentes o se acumulan, el efecto dominó se siente rápido:
- proveedores que refinancian capital de trabajo a tasas más altas,
- productores y mipymes que quedan colgados en la cadena,
- y un sistema que depende de cumplimiento diario (no "se recupera" una semana de almuerzo escolar como quien repone un trámite).
En ese marco, el mensaje del MDS ("vamos a pagar antes del inicio") juega como contención política, pero el sector mira otro tablero: fechas concretas de transferencia, montos por lote/contrato, y la regularidad real del circuito.
El nudo institucional: deudas "del MDS" versus deudas de gobernaciones
Un dato clave para entender por qué las cifras bailan: el ministro Rojas marcó que la deuda que él informa corresponde a lo que está bajo administración del MDS, y que eventuales pasivos de gobernaciones con sus proveedores no pasan por su cartera, ya que esas relaciones serían directas con Economía.
Ese recorte importa porque el programa tiene ejecución y contratación con distintos engranajes según territorio, modalidad y administración. En castellano llano: si se está sumando "todo" o solo "una parte", el número final cambia. Pero para el sistema educativo, la consecuencia es la misma si el dinero no llega a tiempo.
La advertencia política: el programa estrella no puede abrir el año con incertidumbre
Hambre Cero fue instalado como emblema social del Gobierno, con impacto masivo y alta visibilidad. Por eso, cualquier señal de fragilidad financiera pega doble: por lo que implica en el plato de comida, y por lo que significa como credibilidad del Estado frente a contratistas, productores y comunidades educativas.
En el Congreso ya se encendieron alertas sobre la sostenibilidad y se pidió claridad sobre el origen del cuello de botella (caja, recaudación, cambio de fuente de financiamiento, circuitos administrativos).
Y mientras el Gobierno intenta cerrar el frente con la promesa de pagos en enero y febrero, la tensión de fondo persiste: si el plan entra al año lectivo con proveedores financieramente asfixiados, el riesgo operativo deja de ser una amenaza retórica y pasa a ser un problema de ejecución diaria.
EL NACIONAL
