Gustavo Alfaro, entre los mejores entrenadores del continente
El nombre de Gustavo Alfaro vuelve a instalarse en la primera línea del fútbol continental. El entrenador de la selección paraguaya fue nominado como finalista al premio de Mejor Director Técnico de América, distinción que entrega cada año el diario uruguayo El País y que reúne el voto de periodistas, entrenadores y especialistas del continente. La postulación responde a un año casi perfecto al frente de la selección con la que cayó en un solo partido oficial desde su llegada.
La candidatura de Alfaro se sostiene sobre un hecho troncal y determinante: la clasificación de Paraguay al Mundial 2026, lograda tras 16 años de ausencia en la máxima cita del fútbol. Un logro que devolvió al país a la escena grande, pero que también trasciende largamente los fríos números estadísticos. La selección recuperó competitividad, identidad y credibilidad, tres conceptos que parecían lejanos en ciclos anteriores.
Desde su llegada al banco albirrojo, en agosto de 2024, Alfaro construyó un proceso basado en el orden, la solidez y la convicción competitiva. En las Eliminatorias, Paraguay pasó de ser un equipo frágil a uno incómodo, confiable y capaz de sostener resultados ante rivales directos y potencias del continente. Se plantó ante la propia campeona del mundo actual y la derrotó con autoridad, sin dejar espacios para dudas. El registro final, con una sola derrota en doce partidos oficiales, explica buena parte de la consideración internacional que hoy recibe el entrenador argentino.
La nominación lo ubica en una terna de alto nivel, junto a técnicos que también supieron hacer los deberes en la temporada. Compite con Filipe Luís, campeón de la Copa Libertadores y del Brasileirao con Flamengo, y con Gustavo Costas, protagonista de una campaña destacada con Racing. En ese contexto, el nombre de Alfaro aparece respaldado no por un título de clubes, sino por un logro que en selecciones tiene un peso específico mayor: llevar a un país nuevamente a un Mundial y encima, a uno que todos daban por eliminado hasta la Copa América 2024.
Gracias al trabajo de Alfaro al frente de la mayor, la Albirroja volvió a ser respetada, volvió a competir desde la solidez defensiva y recuperó una identidad que históricamente fue su sello: la pelota parada. Alfaro entendió rápido el ADN del fútbol paraguayo y lo potenció con orden táctico, gestión emocional (fundamental) y lectura correcta de cada enfrentamiento.
El premio de El País es, desde hace décadas, una referencia ineludible en el fútbol de América. El público lo espera y ser parte de él es un verdadero honor. Por su listado pasaron entrenadores que marcaron época, y estar entre los finalistas ya implica un reconocimiento mayor.
El fallo se conocerá a fin de año, el 31 de este mes, pero más allá del resultado final, la sola nominación del entrenador ya instala a Paraguay en el mapa grande del fútbol continental nuevamente, un lugar que nunca debió perder.