El pH de la boca, un factor clave en la prevención de caries y la erosión dental
Aunque suele pasar desapercibido, el pH de la boca cumple un rol central en la salud dental. Este indicador mide qué tan ácida o alcalina es la saliva y funciona como una primera barrera de protección para los dientes. Según explicó la doctora Sara Florentín Mancia, en condiciones normales la saliva presenta un pH cercano a lo neutro, entre 6,8 y 7,4, un rango que permite cuidar el esmalte y limitar la acción de las bacterias.
Cuando el pH desciende por debajo de 5,5 y la saliva se vuelve más ácida, el esmalte dental comienza a debilitarse. Esta situación favorece la aparición de caries, sensibilidad, erosión dental y también problemas como el mal aliento. La especialista indicó que un desequilibrio sostenido genera un entorno propicio para que las bacterias transformen los azúcares en ácidos que atacan la estructura del diente.
Entre los principales alimentos y bebidas que alteran el pH bucal se encuentran los productos con alto contenido de azúcar, como golosinas, tortas, galletitas y snacks. También influyen las bebidas gaseosas, energéticas y ciertos alimentos ácidos como el vinagre o el limón. El consumo frecuente de estos productos mantiene el pH en niveles bajos durante más tiempo y acelera el desgaste del esmalte.
La doctora Florentín Mancia aclaró que incluso algunas bebidas consideradas saludables, como jugos naturales o aguas saborizadas, pueden afectar el pH si se consumen en exceso. Aunque aportan nutrientes, su acidez también impacta en la saliva y requiere cuidados para evitar daños dentales.
Luego de ingerir alimentos, el pH de la boca baja rápidamente, en un lapso de entre dos y cinco minutos. La saliva puede tardar entre 30 y 60 minutos en recuperar su equilibrio, siempre que no se continúe picando entre comidas. Cuando el consumo es constante, el pH no logra estabilizarse y el riesgo aumenta.
Algunas señales pueden indicar que el pH bucal permanece alterado de forma habitual. Entre ellas se destacan la sensibilidad dental, la aparición de manchas blancas, caries recurrentes, erosión del esmalte, ardor, sequedad bucal y halitosis.
Existen alimentos que ayudan a neutralizar la acidez luego de comidas azucaradas o ácidas. Productos como queso, yogur natural, leche, frutos secos, verduras verdes, manzana o zanahoria actúan como protectores naturales. Otros, como el chicle sin azúcar, el apio o el pepino, estimulan la producción de saliva y contribuyen a recuperar el equilibrio.
En cuanto al cepillado, la especialista recomendó no realizarlo de manera inmediata después de consumir alimentos ácidos. Lo ideal es enjuagar la boca con agua y esperar entre 20 y 30 minutos antes de cepillarse, ya que el esmalte se encuentra más vulnerable en ese momento.
LA TRIBUNA
