Educación en Paraguay: Infraestructura deficiente, avances en alimentación escolar y crisis de autoridad docente marcan el inicio de clases
De las aproximadamente 8.500 instituciones educativas del país, “son muy pocas” las que cuentan con infraestructura 100% adecuada. Marecos admitió que “decir que la mayoría están bien es imposible; ni el Ministerio tiene ese porcentaje claro”. Persisten problemas en aulas (refacciones pendientes), cocinas escolares y condiciones generales de higiene y mantenimiento. A pesar de ello, el dirigente destacó que muchas escuelas pudieron abrir gracias al aporte voluntario de padres y profesores: “Si no fuese por los padres y en gran parte también por los profesores, no hubiésemos iniciado el año escolar”.
La transferencia por “gratuidad de la educación” —de apenas G. 20.000 por alumno una vez al año, y que llega recién en abril— resulta insuficiente para cubrir necesidades básicas antes del inicio de clases. Aunque el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) y las gobernaciones/municipalidades invierten en obras, la burocracia (autorizaciones previas del MEC) genera demoras importantes.
“Hambre Cero” avanza, pero con ajustes por desperdicio
El programa de alimentación escolar “Hambre Cero” ya beneficia a casi un millón de estudiantes (de un total de 1.580.000 en el sistema), tras partir de 700.000 el año pasado y sumar más beneficiarios hacia septiembre. Para optimizar recursos, el Ministerio de Desarrollo Social ajusta las raciones según reportes diarios de consumo real: cuando en una escuela sobran consistentemente 150 raciones diarias (de 500 enviadas), tras 15 días de control se reduce la entrega y se redistribuyen a instituciones con mayor demanda, evitando desperdicios masivos.
Marecos también denunció irregularidades en la provisión de alimentos por algunas empresas adjudicadas, como el caso de Itá donde de 40 kilos diarios “7 kilos eran grasa” que debía descartarse, y llamó a fortalecer el control ciudadano y las denuncias sindicales contra corrupción.
Crisis de autoridad y respeto en las aulas
El dirigente alertó sobre la creciente dificultad para mantener la disciplina: “Hoy día nosotros los docentes, los directores, ya no tenemos el respeto de los jóvenes por los antivalores”. Recordó que antes “con la mirada le manejaba a los alumnos”, pero actualmente al reprender a un estudiante se arriesga a respuestas desafiantes en guaraní/jopara (“Ani neñembotavy, director” o “Ani neñembotavy, profesor” —“No te hagas el tonto conmigo”) o a denuncias por supuesto maltrato ante la CODENI o el MEC, incluso si solo se habló fuerte.
Marecos calificó el escenario como “tan complejo” y lo vinculó a una crisis general de valores, subrayando la necesidad de fortalecer la formación familiar y social para recuperar el respeto en el ambiente educativo.
A pesar de los desafíos, el sindicalista valoró el inicio de clases y el diálogo con otros gremios para evitar medidas que afecten a las familias, mientras persiste el reclamo por mayor inversión, transparencia y apoyo estructural al sector educativo público.
ÑANDUTI
