Carrulim: siete tragos para sobrevivir al mes de agosto
"Agosto, vaka piru ha tuja rerahaha", dice el viejo dicho popular guaraní que significa "agosto se lleva a las vacas flacas y a los viejos". Esa creencia popular, que asocia el octavo mes del año con tiempos difíciles de salud y escasez, dio pie a una de las tradiciones más arraigadas del país: el carrulim. Esta bebida, a base de caña blanca, ruda macho y limón, se toma religiosamente cada 1 de agosto, en ayunas, en siete sorbos y con el deseo de espantar la mala suerte y fortalecer el cuerpo.
Aunque no existe una fecha precisa de su origen, diversas fuentes apuntan a que la mezcla fue adoptada por los guaraníes tras la llegada de los españoles y sus licores. Originalmente, los nativos ya utilizaban hierbas como la ruda y el limón por sus propiedades medicinales, y con la introducción del cultivo de caña de azúcar y la destilación, surgió lo que hoy se conoce como carrulim.
Algunos historiadores sostienen que los primeros en preparar estos brebajes fueron los chamanes, que mezclaban infusiones de hierbas con licores caseros elaborados con algarroba o chañar, para combatir los males del invierno y proteger al cuerpo de los cambios estacionales.
El carrulim fue declarado en el año 2019 Patrimonio Cultural Inmaterial del Paraguay por la Secretaría Nacional de Cultura, un reconocimiento que también incluyó las prácticas sociales y saberes vinculados a la medicina natural.
Esta bebida ancestral también protagoniza el Día Nacional del Pohã Ñana, que se celebra cada 1 de agosto en coincidencia con el Día de la Pachamama, en un sincretismo cultural compartido con otras regiones andinas de Sudamérica.
Las versiones del carrulim
Aunque la mezcla original se mantiene con caña, ruda macho y limón, existen nuevas versiones que combinan sabores y potencian sus beneficios:
Carrulim tradicional: caña blanca, ruda macho y limón.
Carrulim "levantol": caña, ruda, limón, hojas de catuaba y miel.
Carrulim "antipirevai": caña, ruda, limón, cáscara de naranja y guaviramí.
Empresas y particulares ya adoptan estas versiones como forma de mantener viva la tradición y cuidar la salud en el inicio del mes más seco del año.
Poder simbólico y medicinal de la ruda
La ruda (Ruta graveolens) es la planta estrella del carrulim. En la medicina natural paraguaya, se le atribuyen efectos analgésicos, digestivos, antiespasmódicos y antiparasitarios. El botánico Javier Cataldo destaca su uso en mujeres con trastornos menstruales, dolores musculares y hasta en baños para "alejar el agotamiento nervioso".
Pero más allá de lo medicinal, la ruda está cargada de simbolismo. Según Margarite Du Guerny, autora de Las plantas mágicas, con sus hojas se elaboran amuletos contra el mal de ojo, la envidia y las "malas vibras". El ritual sugiere guardar una ramita en una bolsita roja y llevarla encima como talismán.
¿Cómo se elabora el carrulim en casa?
Ingredientes:
250 ml de caña blanca
Un puñado de hojas frescas de ruda macho
Jugo de 2 limones y rodajas adicionales
(Opcional) 1 cucharada de miel o azúcar
Agua, si se quiere suavizar
Preparación:
Lavar las hojas de ruda y secarlas.
Colocarlas en una botella de vidrio con la caña.
Agregar el jugo y rodajas de limón.
(Opcional) Endulzar con miel o azúcar.
Dejar macerar toda la noche.
Servir en siete tragos pequeños el 1 de agosto en ayunas.
¿Superstición o medicina popular?
Para muchos, el carrulim es una "pócima milagrosa" y una forma de mantener vivas las enseñanzas ancestrales sobre las plantas medicinales. Durante la pandemia, incluso resurgió con fuerza como método natural para "espantar" virus, crisis y políticos.
Lo cierto es que, entre lo mágico y lo terapéutico, el carrulim se consolida cada año como un ritual de identidad, de conexión con las raíces y de esperanza colectiva. Así que si te levantaste este 1 de agosto sin probarlo, todavía estás a tiempo: siete tragos y buena suerte.
